29 octubre 2006
Miles de jóvenes se manifiestan en Madrid para pedir vivienda digna
Miles de jóvenes, unos 20.000 según la Asamblea Contra la Precariedad y por una Vivienda Digna y unos 4.000 según la Jefatura Superior de Policía, se han manifestado esta tarde en Madrid convocados para exigir que todos los ciudadanos tengan derecho a una vivienda digna, ya sea comprada o en alquiler.
Los jóvenes se han concentrado sobre las 17.30 horas en la Puerta del Sol, donde decenas de curiosos y turistas, atraídos por el primaveral tiempo que invitaba a salir de casa, contemplaban los festivos actos que se desarrollaban, entre ellos la representación de una obra teatral para denunciar la especulación inmobiliaria.
La marcha ha estado encabezada por una camioneta y una pancarta, que llevaba el lema "La vivienda es un derecho, no un negocio".
Tras la pancarta principal, varios manifestantes han manteado, al inicio del recorrido, una red repleta de globos como símbolo de la burbuja inmobiliaria y del actual modelo de crecimiento.
Uno de los miembros de la organización, Iñaki Rodríguez, ha asegurado a Efe que en España hay unos tres millones de viviendas vacías, cantidad que, a su juicio, sería suficiente como para satisfacer las demandas actuales.
Según Rodríguez, el problema de la vivienda se ha puesto al servicio de la "especulación inmobiliaria", un mercado controlado por un "oligopolio" de propietarios del suelo entre los que citó a promotores, bancos, constructoras y "políticos corruptos".
Para "garantizar el derecho a un techo", apuestan por "sacar la vivienda del mercado y del mercadeo" y por garantizar el control democrático y directo de los ciudadanos ante la "corrupción de las Administraciones Públicas".
En frente del Museo Reina Sofía, los convocantes han leído un manifiesto, en el que se proponía dar uso social a las viviendas vacías existentes, de modo que el propietario que no quiera alquilar éstas sea gravado con un "contundente" impuesto.
También, han abogado por disponer de suelo barato para vivienda social, por construir un amplio parque público de alquiler no lucrativo y, en general, por un modelo de urbanismo, ciudad, territorio y sociedad sostenible.
Entre los asistentes a la manifestación, que en todo momento ha estado controlada por un amplio dispositivo policial, se han coreado gritos, como "¡qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa!"; "las inmobiliarias son parasitarias"; "casas sin gente, gente sin casa, ¿qué es lo que pasa?, y "la lucha es el único camino".
Además, han pedido la libre absolución de los 17 jóvenes que han sido detenidos e imputados en actos de protesta por el encarecimiento de la vivienda similares al de hoy.
Aunque la organización dice que la marcha quedaba desconvocada en la plaza cercana al Museo Reina Sofía, los jóvenes continuaron caminando por la Ronda de Atocha, donde cortaron el tráfico y lanzaron consignas a favor de una vivienda digna.
Los jóvenes se han concentrado sobre las 17.30 horas en la Puerta del Sol, donde decenas de curiosos y turistas, atraídos por el primaveral tiempo que invitaba a salir de casa, contemplaban los festivos actos que se desarrollaban, entre ellos la representación de una obra teatral para denunciar la especulación inmobiliaria.
La marcha ha estado encabezada por una camioneta y una pancarta, que llevaba el lema "La vivienda es un derecho, no un negocio".
Tras la pancarta principal, varios manifestantes han manteado, al inicio del recorrido, una red repleta de globos como símbolo de la burbuja inmobiliaria y del actual modelo de crecimiento.
Uno de los miembros de la organización, Iñaki Rodríguez, ha asegurado a Efe que en España hay unos tres millones de viviendas vacías, cantidad que, a su juicio, sería suficiente como para satisfacer las demandas actuales.
Según Rodríguez, el problema de la vivienda se ha puesto al servicio de la "especulación inmobiliaria", un mercado controlado por un "oligopolio" de propietarios del suelo entre los que citó a promotores, bancos, constructoras y "políticos corruptos".
Para "garantizar el derecho a un techo", apuestan por "sacar la vivienda del mercado y del mercadeo" y por garantizar el control democrático y directo de los ciudadanos ante la "corrupción de las Administraciones Públicas".
En frente del Museo Reina Sofía, los convocantes han leído un manifiesto, en el que se proponía dar uso social a las viviendas vacías existentes, de modo que el propietario que no quiera alquilar éstas sea gravado con un "contundente" impuesto.
También, han abogado por disponer de suelo barato para vivienda social, por construir un amplio parque público de alquiler no lucrativo y, en general, por un modelo de urbanismo, ciudad, territorio y sociedad sostenible.
Entre los asistentes a la manifestación, que en todo momento ha estado controlada por un amplio dispositivo policial, se han coreado gritos, como "¡qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa!"; "las inmobiliarias son parasitarias"; "casas sin gente, gente sin casa, ¿qué es lo que pasa?, y "la lucha es el único camino".
Además, han pedido la libre absolución de los 17 jóvenes que han sido detenidos e imputados en actos de protesta por el encarecimiento de la vivienda similares al de hoy.
Aunque la organización dice que la marcha quedaba desconvocada en la plaza cercana al Museo Reina Sofía, los jóvenes continuaron caminando por la Ronda de Atocha, donde cortaron el tráfico y lanzaron consignas a favor de una vivienda digna.
Miles de jóvenes se manifiestan en Madrid para pedir vivienda digna
Miles de jóvenes, unos 20.000 según la Asamblea Contra la Precariedad y por una Vivienda Digna y unos 4.000 según la Jefatura Superior de Policía, se han manifestado esta tarde en Madrid convocados para exigir que todos los ciudadanos tengan derecho a una vivienda digna, ya sea comprada o en alquiler.Los jóvenes se han concentrado sobre las 17.30 horas en la Puerta del Sol, donde decenas de curiosos y turistas, atraídos por el primaveral tiempo que invitaba a salir de casa, contemplaban los festivos actos que se desarrollaban, entre ellos la representación de una obra teatral para denunciar la especulación inmobiliaria.La marcha ha estado encabezada por una camioneta y una pancarta, que llevaba el lema "La vivienda es un derecho, no un negocio".Tras la pancarta principal, varios manifestantes han manteado, al inicio del recorrido, una red repleta de globos como símbolo de la burbuja inmobiliaria y del actual modelo de crecimiento.Uno de los miembros de la organización, Iñaki Rodríguez, ha asegurado a Efe que en España hay unos tres millones de viviendas vacías, cantidad que, a su juicio, sería suficiente como para satisfacer las demandas actuales.Según Rodríguez, el problema de la vivienda se ha puesto al servicio de la "especulación inmobiliaria", un mercado controlado por un "oligopolio" de propietarios del suelo entre los que citó a promotores, bancos, constructoras y "políticos corruptos".Para "garantizar el derecho a un techo", apuestan por "sacar la vivienda del mercado y del mercadeo" y por garantizar el control democrático y directo de los ciudadanos ante la "corrupción de las Administraciones Públicas".En frente del Museo Reina Sofía, los convocantes han leído un manifiesto, en el que se proponía dar uso social a las viviendas vacías existentes, de modo que el propietario que no quiera alquilar éstas sea gravado con un "contundente" impuesto.También, han abogado por disponer de suelo barato para vivienda social, por construir un amplio parque público de alquiler no lucrativo y, en general, por un modelo de urbanismo, ciudad, territorio y sociedad sostenible.Entre los asistentes a la manifestación, que en todo momento ha estado controlada por un amplio dispositivo policial, se han coreado gritos, como "¡qué pasa, qué pasa, que no tenemos casa!"; "las inmobiliarias son parasitarias"; "casas sin gente, gente sin casa, ¿qué es lo que pasa?, y "la lucha es el único camino".Además, han pedido la libre absolución de los 17 jóvenes que han sido detenidos e imputados en actos de protesta por el encarecimiento de la vivienda similares al de hoy.Aunque la organización dice que la marcha quedaba desconvocada en la plaza cercana al Museo Reina Sofía, los jóvenes continuaron caminando por la Ronda de Atocha, donde cortaron el tráfico y lanzaron consignas a favor de una vivienda digna.
19 octubre 2006
Ya aparezco en Google!

Han sido maese de espera, averiguaciones, pruebas y muchas incógnitas hasta que el pasado 9 de Octubre Google me incluyó en el regazo de su caché.
La proeza es debido a ese maravilloso tecnicismo que he inventado "HANDICAND" que es un híbrido entre handicap y handycam, y que haciendo el sumatório de sus significados hayamos la 3ªacepción del término:"Sistema de cámara para puntuar con la mano" o castellanizado que viene a significar "Sistema de camaradería que puntúa por la mano".
17 octubre 2006
15 octubre 2006
03 octubre 2006
01 octubre 2006
Se nos ha ido el Beni
El hombre detrás de la barra
Dice que no hace falta saber su nombre completo, que es “el Beni”, y con eso basta. Todo el mundo le conoce así. Nació en Quintana de la Serena, un pueblo pacense de algo más de 5000 habitantes, en 1957. Es el mayor de cuatro hermanos. Cuando todavía era pequeño, se mudó con su familia a Madrid. Su padre era industrial. El primer trabajo de Beni fue ayudarle en la industria. Quiso estudiar Psicología, pero tuvo que dejarlo. Estuvo en la mili. Después hizo un sinfín de trabajos: frutero, pescadero, carnicero… Hasta que acabó en la hostelería. Y le gustó. “Hacía mis pinitos en la cocina. Guisaba en casa, fíjate, lo que no quiere nadie”, recuerda. Entre otras cafeterías, trabajó en la de Prado del Rey, y de aquella experiencia conoce a varios famosos que después han visitado su bar. Se casó. Tiene dos hijos: una hija que trabaja en un hotel en Benidorm, y un hijo que estudia Bachillerato. Beni, Benito, siempre está de buen humor y disfruta de su trabajo. Es un hombre humilde, pero de vez en cuando, como dice él, se hace un “halago aparte”, como, por ejemplo, que sus sobrinos, a los que, según cuenta, ha ayudado mucho, le veneran. Hace poco ha adoptado a una niña a la que sus padres habían abandonado. Esto no lo cuenta Beni, sino uno de sus clientes fijos, que cuenta enternecido que la niña le adora y le llama papi, y que Beni se desvive por ella. Los lunes el bar de Beni está cerrado. “Los lunes se los dedico a mis hijos, el resto a mis clientes”, cuenta. Los clientes son como de su familia, y así los trata.
Un bar peculiar
Hace casi 16 años desde aquel día en que el renovado bar Gran Vía abrió sus puertas. El bar ya existía antes, pero con otro público, otro ambiente y otra decoración. Por supuesto, también con otro sistema.
Si se le pregunta por el secreto del éxito, se muestra modesto. Las claves son, para él, puntos de partida inexcusables: confiar en la juventud, el autoservicio…
Por las mañanas, Beni se encarga de las compras, la limpieza, la reposición (es importante que no falte de nada).
Nunca ha puesto publicidad del bar. La publicidad la hacen sus clientes. "No anunciaría el bar. Hay veces que no enciendo el luminoso para que no venga más gente". La publicidad consiste en un más que efectivo boca a boca. Buen género, buenos precios, buen ambiente, voto de confianza a la juventud parecen convencer a sus clientes. Beni está encantado: “Este es mi primer bar propio, en el que hago lo que quiero, con permiso de mis clientes”.
Una decoración muy personal
Ya desde fuera, se intuye que el bar Gran Vía va a ser un sitio fuera de lo común. Una planta enredadera cubre la fachada. En la puerta, de cristal, hay fotos de clientes. Y sólo es un adelanto. Todo, TODO el bar está literalmente forrado de fotografías de clientes y de los famosos que frecuentan el bar: las paredes, la máquina de tabaco (que no funciona, por cierto), los arcones frigoríficos… Hasta la barra, donde las fotos sólo dejan un pequeño hueco por el que se asoma Beni para atender. Los muebles son, a juicio de muchos, “de la época de Alfredo Landa”. En la pared del fondo de la derecha, arriba, hay nueve vasos de Coca Cola llenos de lápices y bolígrafos. En la pared de la barra, arriba, hay sujetas unas veinte (quizá más) cámaras de fotos. Las banderas de países, las guirnaldas de luces de colores y los farolillos que cuelgan del techo completan la decoración. ¿Cómo se le ocurrió a Beni decorar así el bar? “Bueno, lo de los lápices y las cámaras de fotos, es que yo colecciono todo lo que sea bonito. Me lo traen los clientes. ¡Ah! También colecciono mecheros, los guardo aquí, en esta botella (señala una de esos botellones antiguos con capacidad para una arroba de vino)”. ¿Y las fotos? “La bruja Lola me dijo: ‘Beni, hazle fotos a tus clientes, que seguro que vuelven’”. Y así hice. Son mis clientes los que las cuelgan donde pueden. Eso sí, sin tapar las caras de otros”. En las escaleras que bajan al baño (sus paredes también forradas de fotografías), se descubre la última sorpresa: una paloma en una jaula. Se llama Blanca. Hace siete años se cayó de un nido en Benidorm y Beni y sus hijos se la trajeron a Madrid. Muchos días, Beni la saca en el bar y se la pone en el hombro, y la paloma no se va. “El que no quiere a un animal no puede tener cariño”, asegura.
El sistema, único
Una de las cosas que más caracteriza al bar Gran Vía es su sistema. El famoso sistema. “Soy el único en el barrio que trabaja así. De hecho, creo que soy el único en Madrid”, asegura Beni. Beni cuenta cuándo se le ocurrió la idea: “Antes tenía un camarero que iba a por tabaco y tardaba muchísimo en volver, vaya caradura... La gente me decía ‘Beni, un botellín’, y yo, como no me podía mover de la barra, les decía ‘Cógelo tú’…”. Y así comenzó todo. El bar de Beni es prácticamente un autoservicio: los clientes cogen los botellines y las latas directamente de los arcones frigoríficos. Con cada botellín o lata, es conveniente pedir tapa. Beni se molesta si no lo haces. Cuando necesita algo de fuera de la barra, Beni no duda en pedírselo a los clientes: “Ey, guapa, sácame una bolsa de hielo de esa nevera”, “Ey, el de azul, pon este disco (de sevillanas) en el DVD (duvedé)”. Pero el sistema no acaba ahí. Se paga al final, cuando ya te vas a ir: “Vosotros os pedís algo de comer y de beber, os lo tomáis tranquilamente y, luego ya, venís y me lo pagáis. Así da gusto, ¿eh?”. Y lo curioso es que la gente no suele engañar a Beni. “Confío en la gente. La gente es buena conmigo. No merece la pena perder la amistad por un botellín o por dos. Los macarras aquí no están a gusto”, comenta.
Beni y los famosos
Entre la clientela del bar Gran Vía se encuentra una larga lista de famosos de toda clase. Cuando estuvo trabajando en la cafetería de Prado del Rey, Beni tuvo la oportunidad de conocer a muchos (“De los grandes”, dice), como Marifé de Triana o Joaquín luque (“Luqui-luc”, como él le llamaba). La Pantoja también ha estado en su bar (“La Pantoja es una señora”, asegura) y tiene una foto de ella dentro de la barra. El bar Gran Vía está al lado del Teatro Lope de Vega, y así ha conocido a muchos actores y cantantes que actuaban allí y se tomaban un descanso en el bar de Beni: Paloma San Basilio, José Sacristán, Alfredo Landa, la compañía de Rafael Amargo… También han disfrutado de su venado en salsa o de su pollo “flameao” el Juli, Andy y Lucas, Carlos Sobera, Manuel Valdera, Pablo Puyol y Manu Tenorio antes de pasar por Operación Triunfo. Algunos, como Pablo Puyol son clientes asiduos. Quienes también le visitan a menudo son lo que él llama “grispis, crispis…”, los frikis, “toda la caspa”, en definitiva: Leonardo Dantés, Tony Genil, la bruja Lola, Paco Porras, los vampiros de Transilvania… De todos estos famosos tiene fotos en las paredes de su bar. Paco Porras dedica así una: “A los bellos clientes del Beni, con cariño”. Dice que trata a los famosos como a cualquier cliente: “Tanto vales tú, como valgo yo”.
Las frases de Beni
Quien entra en “el Beni” y se queda un rato, no se va sin oír algunas de las frases míticas de su propietario. Algunas, de su propia voz. Cuando alguien le pide un botellín o un abridor, él responde: “Llevo quince años y no voy a cambiar el sistema esta noche”. Otras, sin venir a cuento: “En mi casa no importa la edad. Bienvenida la buena gente”. Cuando le vas a pagar: “Aquí el que se va sin pagar, peor para él. El que es bueno, vuelve. Por eso yo tengo confianza”. Cuando pides: “Vosotros os pedís algo de comer y de beber, os lo tomáis tranquilamente y, luego ya, venís y me lo pagáis. Así da gusto, ¿eh?”. Y constantemente: “Tengo a la gente más honrada de Madrid”.Otras frases están escritas en carteles por todo el bar. No sólo anuncian las bebidas y comidas y sus precios: “Pollo al ron, 4 euros. ¡Olé!”. También las hay que resumen la filosofía de Beni y de su sistema: “Por favor, pedir vuestras tapas con cada consumición. Gracias”, “Beni confía en ti”, “El Beni da las gracias a la buena gente”.
El Beni mediático
El bar de Beni, sin duda un sitio insólito en la época actual, ha sido recogido, lógicamente, por varios medios Beni ha sido entrevistado por Madrid Directo y Mi cámara y yo. También ha salido en prensa, y guarda los recortes. Dice que tiene unos 20. Y cuenta que muchos jóvenes sacan su bar en la revista del colegio o del instituto. Incluso Daniela Cardone grabó el bar Gran Vía para enseñarlo en Argentina, “porque le encantó”, cuenta Beni. Javier Cárdenas, de Crónicas Marcianas, le ha entrevistado tres veces. “La primera se portó muy mal”, asegura Beni dolido.
Beni y su bar también aparecen en varias guías, como De cañas por Madrid (que le pone un 8,1 de nota) o la Guía del Ocio.
Otros internautas han inmortalizado el bar en sus webs personales. Se pueden encontrar desde fotos hasta la crítica (positiva) de una japonesa.
Por Ana Cortina Montes(Reportaje temático)
Dice que no hace falta saber su nombre completo, que es “el Beni”, y con eso basta. Todo el mundo le conoce así. Nació en Quintana de la Serena, un pueblo pacense de algo más de 5000 habitantes, en 1957. Es el mayor de cuatro hermanos. Cuando todavía era pequeño, se mudó con su familia a Madrid. Su padre era industrial. El primer trabajo de Beni fue ayudarle en la industria. Quiso estudiar Psicología, pero tuvo que dejarlo. Estuvo en la mili. Después hizo un sinfín de trabajos: frutero, pescadero, carnicero… Hasta que acabó en la hostelería. Y le gustó. “Hacía mis pinitos en la cocina. Guisaba en casa, fíjate, lo que no quiere nadie”, recuerda. Entre otras cafeterías, trabajó en la de Prado del Rey, y de aquella experiencia conoce a varios famosos que después han visitado su bar. Se casó. Tiene dos hijos: una hija que trabaja en un hotel en Benidorm, y un hijo que estudia Bachillerato. Beni, Benito, siempre está de buen humor y disfruta de su trabajo. Es un hombre humilde, pero de vez en cuando, como dice él, se hace un “halago aparte”, como, por ejemplo, que sus sobrinos, a los que, según cuenta, ha ayudado mucho, le veneran. Hace poco ha adoptado a una niña a la que sus padres habían abandonado. Esto no lo cuenta Beni, sino uno de sus clientes fijos, que cuenta enternecido que la niña le adora y le llama papi, y que Beni se desvive por ella. Los lunes el bar de Beni está cerrado. “Los lunes se los dedico a mis hijos, el resto a mis clientes”, cuenta. Los clientes son como de su familia, y así los trata.
Un bar peculiar
Hace casi 16 años desde aquel día en que el renovado bar Gran Vía abrió sus puertas. El bar ya existía antes, pero con otro público, otro ambiente y otra decoración. Por supuesto, también con otro sistema.
Si se le pregunta por el secreto del éxito, se muestra modesto. Las claves son, para él, puntos de partida inexcusables: confiar en la juventud, el autoservicio…
Por las mañanas, Beni se encarga de las compras, la limpieza, la reposición (es importante que no falte de nada).
Nunca ha puesto publicidad del bar. La publicidad la hacen sus clientes. "No anunciaría el bar. Hay veces que no enciendo el luminoso para que no venga más gente". La publicidad consiste en un más que efectivo boca a boca. Buen género, buenos precios, buen ambiente, voto de confianza a la juventud parecen convencer a sus clientes. Beni está encantado: “Este es mi primer bar propio, en el que hago lo que quiero, con permiso de mis clientes”.
Una decoración muy personal
Ya desde fuera, se intuye que el bar Gran Vía va a ser un sitio fuera de lo común. Una planta enredadera cubre la fachada. En la puerta, de cristal, hay fotos de clientes. Y sólo es un adelanto. Todo, TODO el bar está literalmente forrado de fotografías de clientes y de los famosos que frecuentan el bar: las paredes, la máquina de tabaco (que no funciona, por cierto), los arcones frigoríficos… Hasta la barra, donde las fotos sólo dejan un pequeño hueco por el que se asoma Beni para atender. Los muebles son, a juicio de muchos, “de la época de Alfredo Landa”. En la pared del fondo de la derecha, arriba, hay nueve vasos de Coca Cola llenos de lápices y bolígrafos. En la pared de la barra, arriba, hay sujetas unas veinte (quizá más) cámaras de fotos. Las banderas de países, las guirnaldas de luces de colores y los farolillos que cuelgan del techo completan la decoración. ¿Cómo se le ocurrió a Beni decorar así el bar? “Bueno, lo de los lápices y las cámaras de fotos, es que yo colecciono todo lo que sea bonito. Me lo traen los clientes. ¡Ah! También colecciono mecheros, los guardo aquí, en esta botella (señala una de esos botellones antiguos con capacidad para una arroba de vino)”. ¿Y las fotos? “La bruja Lola me dijo: ‘Beni, hazle fotos a tus clientes, que seguro que vuelven’”. Y así hice. Son mis clientes los que las cuelgan donde pueden. Eso sí, sin tapar las caras de otros”. En las escaleras que bajan al baño (sus paredes también forradas de fotografías), se descubre la última sorpresa: una paloma en una jaula. Se llama Blanca. Hace siete años se cayó de un nido en Benidorm y Beni y sus hijos se la trajeron a Madrid. Muchos días, Beni la saca en el bar y se la pone en el hombro, y la paloma no se va. “El que no quiere a un animal no puede tener cariño”, asegura.
El sistema, único
Una de las cosas que más caracteriza al bar Gran Vía es su sistema. El famoso sistema. “Soy el único en el barrio que trabaja así. De hecho, creo que soy el único en Madrid”, asegura Beni. Beni cuenta cuándo se le ocurrió la idea: “Antes tenía un camarero que iba a por tabaco y tardaba muchísimo en volver, vaya caradura... La gente me decía ‘Beni, un botellín’, y yo, como no me podía mover de la barra, les decía ‘Cógelo tú’…”. Y así comenzó todo. El bar de Beni es prácticamente un autoservicio: los clientes cogen los botellines y las latas directamente de los arcones frigoríficos. Con cada botellín o lata, es conveniente pedir tapa. Beni se molesta si no lo haces. Cuando necesita algo de fuera de la barra, Beni no duda en pedírselo a los clientes: “Ey, guapa, sácame una bolsa de hielo de esa nevera”, “Ey, el de azul, pon este disco (de sevillanas) en el DVD (duvedé)”. Pero el sistema no acaba ahí. Se paga al final, cuando ya te vas a ir: “Vosotros os pedís algo de comer y de beber, os lo tomáis tranquilamente y, luego ya, venís y me lo pagáis. Así da gusto, ¿eh?”. Y lo curioso es que la gente no suele engañar a Beni. “Confío en la gente. La gente es buena conmigo. No merece la pena perder la amistad por un botellín o por dos. Los macarras aquí no están a gusto”, comenta.
Beni y los famosos
Entre la clientela del bar Gran Vía se encuentra una larga lista de famosos de toda clase. Cuando estuvo trabajando en la cafetería de Prado del Rey, Beni tuvo la oportunidad de conocer a muchos (“De los grandes”, dice), como Marifé de Triana o Joaquín luque (“Luqui-luc”, como él le llamaba). La Pantoja también ha estado en su bar (“La Pantoja es una señora”, asegura) y tiene una foto de ella dentro de la barra. El bar Gran Vía está al lado del Teatro Lope de Vega, y así ha conocido a muchos actores y cantantes que actuaban allí y se tomaban un descanso en el bar de Beni: Paloma San Basilio, José Sacristán, Alfredo Landa, la compañía de Rafael Amargo… También han disfrutado de su venado en salsa o de su pollo “flameao” el Juli, Andy y Lucas, Carlos Sobera, Manuel Valdera, Pablo Puyol y Manu Tenorio antes de pasar por Operación Triunfo. Algunos, como Pablo Puyol son clientes asiduos. Quienes también le visitan a menudo son lo que él llama “grispis, crispis…”, los frikis, “toda la caspa”, en definitiva: Leonardo Dantés, Tony Genil, la bruja Lola, Paco Porras, los vampiros de Transilvania… De todos estos famosos tiene fotos en las paredes de su bar. Paco Porras dedica así una: “A los bellos clientes del Beni, con cariño”. Dice que trata a los famosos como a cualquier cliente: “Tanto vales tú, como valgo yo”.
Las frases de Beni
Quien entra en “el Beni” y se queda un rato, no se va sin oír algunas de las frases míticas de su propietario. Algunas, de su propia voz. Cuando alguien le pide un botellín o un abridor, él responde: “Llevo quince años y no voy a cambiar el sistema esta noche”. Otras, sin venir a cuento: “En mi casa no importa la edad. Bienvenida la buena gente”. Cuando le vas a pagar: “Aquí el que se va sin pagar, peor para él. El que es bueno, vuelve. Por eso yo tengo confianza”. Cuando pides: “Vosotros os pedís algo de comer y de beber, os lo tomáis tranquilamente y, luego ya, venís y me lo pagáis. Así da gusto, ¿eh?”. Y constantemente: “Tengo a la gente más honrada de Madrid”.Otras frases están escritas en carteles por todo el bar. No sólo anuncian las bebidas y comidas y sus precios: “Pollo al ron, 4 euros. ¡Olé!”. También las hay que resumen la filosofía de Beni y de su sistema: “Por favor, pedir vuestras tapas con cada consumición. Gracias”, “Beni confía en ti”, “El Beni da las gracias a la buena gente”.
El Beni mediático
El bar de Beni, sin duda un sitio insólito en la época actual, ha sido recogido, lógicamente, por varios medios Beni ha sido entrevistado por Madrid Directo y Mi cámara y yo. También ha salido en prensa, y guarda los recortes. Dice que tiene unos 20. Y cuenta que muchos jóvenes sacan su bar en la revista del colegio o del instituto. Incluso Daniela Cardone grabó el bar Gran Vía para enseñarlo en Argentina, “porque le encantó”, cuenta Beni. Javier Cárdenas, de Crónicas Marcianas, le ha entrevistado tres veces. “La primera se portó muy mal”, asegura Beni dolido.
Beni y su bar también aparecen en varias guías, como De cañas por Madrid (que le pone un 8,1 de nota) o la Guía del Ocio.
Otros internautas han inmortalizado el bar en sus webs personales. Se pueden encontrar desde fotos hasta la crítica (positiva) de una japonesa.
Por Ana Cortina Montes(Reportaje temático)





